Para emprendedoras cristianas
Devocional y cuaderno de trabajo · 12 días
Un devocional de 12 días para dejar de sostener sola lo que Dios te ha llamado a administrar, y volver a Él antes de vender, liderar, delegar o decidir.
Garantía de 7 días
Quizá te suene
Escribes el precio de lo que vas a lanzar y algo se incomoda. Entonces lo bajas un poco, o lo regalas, o lo dejas para más adelante. Cuando alguien pregunta cuánto cuesta, lo dices con una explicación de más, como si el número necesitara justificarse. En algún momento se instaló la idea de que ponerle precio a algo que haces con amor le resta pureza, y desde entonces cobrar viene acompañado de una culpa pequeña que no termina de irse.
Con mostrarte pasa algo parecido. Tienes claridad sobre algo que podrías compartir, escribes el contenido, lo revisas varias veces y termina en borradores. La pregunta que aparece casi siempre es la misma: quién eres tú para decir eso. Y cuando por fin escribes que el Señor te sostuvo en algún proceso, lo borras antes de publicar, porque temes sonar intensa o que parezca que estás usando la fe para vender.
Después están las decisiones que llevan meses esperando. Dices que las estás orando, y muchas veces es cierto, porque hay temporadas en las que el Señor pide esperar y esa espera es obediencia real. En otras ocasiones, sin embargo, "lo estoy orando" resulta un lugar más cómodo que reconocer que tienes miedo de equivocarte. Distinguir una cosa de la otra es difícil justamente porque las dos usan el mismo vocabulario.
Vistas juntas, esas escenas tienen menos que ver con capacidad de lo que parece. Tienes ideas, tienes dones y probablemente ya avanzaste más de lo que reconoces. Lo que está en tensión es otra cosa: si tienes permiso para construir esto. Permiso para cobrar, para mostrarte, para querer crecer y para ocupar un lugar, sin que nada de eso te convierta en una mujer ambiciosa, orgullosa o menos espiritual delante de Dios.
Y hay algo más que cuesta ver, porque no suena a problema. Casi nada de lo anterior nace de algo malo en ti. Nace de cosas buenas que se fueron torciendo con el tiempo:
Por eso el trabajo no consiste en arrancarte esas cualidades, que son buenas y te han traído hasta aquí. Consiste en devolverlas a su lugar, y eso se revisa con la Palabra abierta y con preguntas concretas sobre tu negocio, no a fuerza de voluntad ni con un consejo de una sola tarde. Eso es exactamente lo que hacen estos doce días.
Por qué existe esto
Estaba dirigiendo, vendiendo y formando equipos mientras por dentro sabía que había dejado de consultar a Dios y había empezado a consultarme a mí misma.
Antes de conocer al Señor tomaba las decisiones desde mi entendimiento y desde lo que sabía hacer: qué estrategia implementar para que las ventas crecieran, de qué manera prospectar a más personas para cerrar. Todo eso, en sí mismo, está bien y sigue siendo parte del trabajo. Lo que cambia las cosas es el corazón desde donde se hace. Cuando lo que mueve es la aprobación, o simplemente el hecho de ganar dinero y no el de servir al Señor con los dones y talentos que nos ha dado, queremos que los resultados dependan de nosotras y no de lo que Dios ya nos dió en Cristo, y puede producir a través de nosotras para que el negocio crezca en su debido tiempo.
Cuando entendí eso, dejé de ver el negocio como algo que depende de mí para producir. Empecé a verlo más como un medio para seguir sirviendo al Señor mientras Él se encarga del fruto. Los dones y los talentos son para darle la gloria a Dios y servirle con excelencia.
Ahí me di cuenta de cuánto estaba dependiendo de las publicaciones, de la comparación y de la cifra que sentía que tenía que facturar cada mes. Y quiero aclarar algo, porque me parece importante: no estoy diciendo que dejes de mirar esas áreas. Toda emprendedora debería saber cómo están sus finanzas, hacia dónde apunta su negocio, cómo están sus clientas y qué es aquello que necesitan. Eso es parte de administrar bien. Lo que cambia es desde dónde lo miras: con el corazón desprendido del resultado y enfocado en seguir conociendo al Señor, de manera que aquello que ofreces sirva de verdad a esas personas y puedan ver el amor de Cristo en tus acciones.
Estos 12 días son ese camino, ordenado. Lo escribí para que tú no tengas que armarlo sola.
Mary Cielo
Antes de seguir
Así es por dentro
Cada día está organizado igual, de manera que no tengas que decidir por dónde empezar. El recorrido sigue este ritmo:
Una reflexión breve que conecta la Escritura con un área concreta de tu negocio.
Cada día trae versículos, con la invitación a leerlos en su contexto y seguir buscando más en la Biblia.
Encontrarás secciones para responder con sinceridad. No hay respuesta buena o mala, sino para ir a la Palabra y hablar con Dios sin respuestas preparadas.
Un espacio para dejar por escrito qué necesitas rendir, ordenar, conversar o hacer.
El recorrido
Reconoces tu identidad en Cristo, revisas qué está ocupando el centro y dejas que Dios confronte las ideas con las que aprendiste a emprender.
Presentas delante del Señor lo que deseas construir, lo bajas al papel y revisas desde qué lugar estás avanzando.
Trabajas delegación, comunicación, obediencia y orden en situaciones reales: tu equipo, tus clientas, tus cuentas y tus tiempos.
Vuelves a Cristo tanto cuando el fruto tarda como cuando llega, recordando que tú administras y Dios da el crecimiento.
Hacia dónde apunta
Ningún devocional garantiza un cambio, porque eso es obra del Señor y de lo que cada una haga con lo que va reconociendo. Lo que sí puedo decirte es hacia dónde apunta el trabajo de estos doce días y qué frases suelen dejar de sonar igual.
Lo que recibes
Doce capítulos sobre identidad, ídolos, visión, trabajo, delegación, comunicación, obediencia, orden, permanencia y expansión, cada uno conectado con un área concreta de tu negocio.
Grabé una sesión corta para cada día, con una presentación, donde profundizo en el tema, te comparto de dónde sale la reflexión y cómo la he ido aterrizando en decisiones reales. Puedes verlas antes o después de tu tiempo con Dios, según te acomode.
Las doce preguntas centrales en una sola hoja, para imprimir y tener a la vista mientras trabajas.
Cómo hacer los 12 días con tus amigas o con tu equipo, con sugerencias para conversar las preguntas sin que nadie se sienta expuesta.
Para avanzar con seguridad. Este recurso nació como bono de otro programa, pero lo incluyo aquí porque es exactamente lo que falta cuando la reflexión ya está, y el siguiente paso no llega.
Precio de lanzamiento
Cuesta menos que un libro, y este trae además el cuaderno de trabajo y las clases en video. Puedes acceder de inmediato.
Quiero comprar el devocionalEntrega inmediata al correo
Ábrelo, léelo, escribe en él y mira las clases. Si sientes que no era para ti o no era para ahora, escríbeme dentro de los primeros 7 días y te devuelvo tu inversión completa, sin explicaciones y sin que sea incómodo.
Quién te acompaña
He trabajado con marcas corporativas y con marcas personales, lancé un club de marketing, armé mi propia agencia y he acompañado a clientes nacionales e internacionales. Eso me enseñó a ver los negocios desde varios ángulos: el de quien vende, el de quien dirige un equipo, el de quien responde por resultados y el de quien está empezando con muy poco.
Cuando conocí a Jesús, me siguió enseñando, aprendí a mirar de un modo diferente el emprender. El Señor me invitó a ver la comparación, la necesidad de reconocimiento, el deseo de controlar y algunas maneras de vender y comunicar que había aprendido sin cuestionarlas y que no reflejaban su carácter.
Raíces que dan fruto nació en ese proceso, mientras yo misma volvía a la Palabra y reconocía que el negocio, el equipo, las clientas y el fruto tampoco me pertenecen. Los administro durante el tiempo que Dios determine.
No escribí este devocional para que dependas de mis respuestas. Lo escribí como una mujer que sigue aprendiendo a conocer a Jesús, a rendir sus planes y a obedecer su Palabra también en medio de los negocios. Puedo caminar estos doce días contigo porque conozco el camino de regreso, no porque ya haya llegado.
Preguntas frecuentes
Yo planté, Apolos regó,
pero Dios ha dado el crecimiento.
1 Corintios 3:6
Vas a seguir emprendiendo de todos modos. Vas a seguir vendiendo, decidiendo, atendiendo clientas y respondiendo mensajes, porque ese trabajo es tuyo y lo haces bien. Lo que estos doce días te proponen es revisar desde dónde lo estás haciendo, con la Palabra abierta y con tiempo suficiente para conversarlo con Dios antes de que la semana vuelva a empezar.
Empezar mis 12 días por $17 USDDescarga inmediata · Garantía de 7 días