Mary Cielo con el devocional Raíces que dan fruto

Para emprendedoras cristianas

Raíces que dan fruto

Devocional y cuaderno de trabajo · 12 días

Estás emprendiendo, pero llevas el negocio como si todo dependiera de ti.

Un devocional de 12 días para dejar de sostener sola lo que Dios te ha llamado a administrar, y volver a Él antes de vender, liderar, delegar o decidir.

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Garantía de 7 días

Mary Cielo con el devocional Raíces que dan fruto

Nadie te dijo que administrar un negocio iba a mostrarte tanto de tu corazón

Cuando empiezas a emprender, todo es nuevo, y no contar con una ruta clara de cómo iniciar es realmente agotador, más aún cuando quieres honrar a Cristo en medio de ello.

Te llenas de muchas preguntas sobre qué contenido subir, qué comunicar, el precio que debe tener, los descuentos y mucho más.

Tanto así que el miedo a iniciar y a mostrarte se volvió la excusa perfecta para no tomar la decisión de empezar y ponerte en la brecha con lo que te corresponde, según la habilidad que Cristo mismo te ha dado para emprender y dirigir.

Te pones excusas sofisticadas para seguir buscando una señal divina a tus oraciones que no van a aparecer.

Piensas si el precio que le colocas a tu trabajo es justo y conforme a lo que el mercado demanda, o, por el contrario, te da miedo cobrar por creer que pensarán que eres interesada, que eso te vuelve menos generosa o que te verán menos espiritual.

Y también te pasa cuando quieres compartir algo que conoces. Llegan preguntas a tu mente como “¿realmente estoy lo suficientemente capacitada para darlo a conocer?”. Y vas dejando para después lo que podrías compartir hoy, aunque ya tienes experiencia y aprendizajes que pueden servirle a alguien.

Sigues orando porque anhelas en tu corazón hacer la voluntad de Dios y temes genuinamente equivocarte, tanto que la oración se volvió la excusa para no tomar acción con lo que te corresponde en tu emprendimiento.

Te preocupa volverte ambiciosa, orgullosa o dejar que el negocio ocupe demasiado lugar en tu vida. Detrás de esas preguntas también hay un deseo sincero de agradar al Señor, porque quieres servirle con excelencia y cuidar lo que Él te ha confiado.

Tu reverencia por Diosse vuelvemiedo a avanzar
Tu deseo de integridadse vuelveculpa por vender
Tu humildadse vuelveesconderte
Tu prudenciase vuelvepostergación
Tu vocación de servirse vuelvedificultad para cobrar
Tu responsabilidadse vuelvecontrol

Este devocional está diseñado justamente para profundizar en diversas áreas que nos invitan a conocer a nuestro Señor y poner en evidencia todo lo que aún sigue gobernando nuestro corazón. Un recorrido de 12 días para volver a quien es la fuente y emprender desde la excelencia, sabiendo quién gobierna tu vida.

Escribí estas páginas primero para mí

Realmente quería, y aún quiero, seguir siendo confrontada por lo que la Palabra de Dios nos dice. Empecé a emprender sin conocer las Escrituras y eso me llevó a apoyarme en mis propias fuerzas y estrategias.

Tomaba decisiones según mi entendimiento y lo que iba aprendiendo acerca de ventas, marketing y negocios.

Cuando empecé a conocer más a mi Señor, tuve algo muy claro: tenía que desaprender. Esto ya no se trata de mí ni de lo que quiero construir, sino de que, en medio de ello, la gloria sea de Dios. Las intenciones de mi corazón debían cambiar, y al día de hoy muchas siguen cambiando conforme a las Escrituras, para seguir emprendiendo de modo que honre a Dios en todo lo que haga.

Cuando lo que nos mueve es la aprobación o ganar dinero, y no servir al Señor con los dones y talentos que nos ha dado, queremos que los resultados dependan de nosotras y no de lo que Dios ya nos dio en Cristo.

Cuando entendí eso, dejé de ver el negocio como algo que depende de mí para producir. Empecé a verlo más como un medio para seguir sirviendo a más personas y, sobre todo, al Señor, mientras Él se encarga del fruto.

Ahí me di cuenta de cuánto estaba dependiendo de las publicaciones, de la comparación y de la cifra que tenía que facturar cada mes. Y quiero aclarar algo: no estoy diciendo que dejes de mirar esas áreas. Toda emprendedora debería saber cómo están sus finanzas, hacia dónde apunta su negocio, cómo están sus clientas y qué es aquello que necesitan. Eso es parte de administrar bien. Lo que cambia es desde dónde lo haces: con el corazón desprendido del resultado y enfocado en seguir conociendo al Señor, de manera que aquello que ofreces sirva a otras personas y puedan ver el amor de Cristo en tus acciones.

Estos 12 días son ese camino, ordenado. Lo escribí para que tú no tengas que armarlo sola.

Mary Cielo

Para que no compres algo
que no era para ti

Es para ti si…
  • Ya emprendes, vendes, lideras, tienes clientas
  • Sientes que vendes con culpa, bajas el precio antes de que alguien lo cuestione o tratas de justificar tus acciones para no incomodar.
  • Te cuesta distinguir cuándo estás esperando en Dios y cuándo estás evitando decidir.
  • Notaste que tu responsabilidad se parece cada vez más al control, y terminas la semana agotada
  • Quieres vender y comunicar con honestidad, sin usar la fe como técnica de persuasión o manipulación.
No es para ti si…
  • Buscas estrategia, plantillas o tácticas de negocio
  • Quieres que alguien te diga qué decisión tomar
  • Prefieres un recurso de motivación sin un enfoque bíblico

Doce días con una misma estructura,
para que puedas quedarte en lo importante

Cada día está organizado igual, de manera que no tengas que decidir por dónde empezar. El recorrido sigue este ritmo:

01

Lees

+

Una reflexión breve que conecta la Escritura con un área concreta de tu negocio.

02

Vas a la Palabra

+

Cada día trae versículos, con la invitación a leerlos en su contexto y seguir buscando más en la Biblia.

03

Conversas

+

Encontrarás secciones para responder con sinceridad. No hay respuesta buena o mala, sino para ir a la Palabra y hablar con Dios sin respuestas preparadas.

04

Escribes

+

Un espacio para dejar por escrito qué necesitas rendir, ordenar, conversar o hacer.

Vista del devocional y el cuaderno de trabajo Raíces que dan fruto

De la raíz al fruto,
en cuatro etapas

Días 1 a 3

Regresar al origen

Reconoces tu identidad en Cristo, revisas qué está ocupando el centro y dejas que Dios confronte las ideas con las que aprendiste a emprender.

Día 1
Identidad. Volver a lo que Dios dice de ti y recordar que tu valor no depende de lo que el negocio produzca.
Día 2
Ídolos. Pedirle al Espíritu Santo que te muestre dónde has puesto tu confianza y qué compite por el centro de tu corazón.
Día 3
Alfarero. Reconocer las formas de pensar que el mundo moldeó en ti y dejar que Dios vuelva a formarte conforme a su voluntad.
Días 4 a 6

Visión y trabajo desde la comunión

Presentas delante del Señor lo que deseas construir, lo bajas al papel y revisas desde qué lugar estás avanzando.

Día 4
Visión. Presentar delante del Señor lo que quieres construir y recordar que Cristo es la roca antes de definir hacia dónde crecer.
Día 5
Aterrizar. Llevar una idea al papel, encomendarla a Dios y convertirla en un paso que puedas administrar.
Día 6
Avanzar. Trabajar con diligencia desde la comunión, cuidando que la prisa, el miedo o la comparación no sean el motor.
Días 7 a 10

Administrar lo que le pertenece a Dios

Trabajas delegación, comunicación, obediencia y orden en situaciones reales: tu equipo, tus clientas, tus cuentas y tus tiempos.

Día 7
Delegar. Reconocer tus límites, soltar cargas y aprender a formar a otras personas con responsabilidad.
Día 8
Comunicar. Hablar de lo que haces con gracia y claridad, sin esconderte y sin manipular para obtener una respuesta.
Día 9
Obediencia. Conocer mejor la voz de Jesús, rendir tu voluntad y obedecer lo que Dios ya dejó escrito en su Palabra.
Día 10
Orden. Administrar tiempo, procesos, cuentas y responsabilidades como parte de la mayordomía.
Días 11 y 12

Permanecer y expandirte con raíz

Vuelves a Cristo tanto cuando el fruto tarda como cuando llega, recordando que tú administras y Dios da el crecimiento.

Día 11
Permanecer. Aferrarte a Cristo cuando el fruto tarda y preparar el corazón para atravesar cada temporada.
Día 12
Expansión. Pensar en crecimiento fortaleciendo primero la raíz, el carácter, el orden y la obediencia.

Lo que puede empezar a cambiar
en la forma en que decides

Ningún devocional garantiza un cambio, porque eso es obra del Señor y de lo que cada una haga con lo que va reconociendo. Lo que sí puedo decirte es hacia dónde apunta el trabajo de estos doce días y qué frases suelen dejar de sonar igual.

Identidad
“Si no vendo, quizá no soy buena.”
Las ventas me dan información, no identidad.
Dinero
“Cobrar me hace sentir culpable.”
Puedo vender a un precio justo por un trabajo honesto.
Dirección
“Necesito estar segura del todo para avanzar.”
Puedo dar el próximo paso con fe, sabiduría y responsabilidad.
Control
“Si yo no lo hago todo, se cae.”
Puedo trabajar con responsabilidad sin vivir como si todo dependiera de mí.
Comparación
“Ella ya avanzó, yo voy tarde.”
Puedo honrar mi proceso sin copiar el ritmo de otra.
Crecer
“Querer crecer tal vez está mal.”
Crecer no es malo si el corazón, el orden y la obediencia crecen también.

Todo lo que incluye
Raíces que dan fruto

Raíces que dan fruto, devocional, cuaderno y Biblia
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Devocional: Raíces que dan fruto

Doce capítulos sobre identidad, ídolos, visión, trabajo, delegación, comunicación, obediencia, orden, permanencia y expansión, cada uno conectado con un área concreta de tu negocio.

✦
🎁 Regalo incluido

Una clase en video por cada uno de los 12 días

Grabé una sesión corta para cada día, donde profundizo en el tema. Puedes verlas antes o después de tu tiempo con Dios, será de mucha bendición para ti y tu emprendimiento.

Clase en video
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🎁 Regalo incluido

La guía para recorrerlo en grupo

Cómo hacer los 12 días con tus amigas o con tu equipo, con sugerencias para conversar las preguntas sin que nadie se sienta expuesta.

Guía para recorrerlo en grupo
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🎁 Regalo incluido

Cómo decidir sin paralizarte

Para avanzar con seguridad. Este recurso nació como bono de otro programa, pero lo incluyo aquí porque es exactamente lo que falta cuando la reflexión ya está, y el siguiente paso no llega.

Miedo a elegir Dudas constantes Exceso de análisis Perfeccionismo disfrazado de prudencia
Cómo decidir sin paralizarte

Antes $17 USD

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¡Inicia hoy! Un espacio para reflexionar y avanzar con paso firme al emprender y, sobre todo, con el filtro de lo que el Señor nos enseña en su Palabra.

¡Sí, quiero comprar el devocional!
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Entrega inmediata al correo

7
días

Si no era para esta temporada, te devuelvo tu dinero

Ábrelo, léelo, escribe en él y mira las clases. Si sientes que no era para ti o no era para ahora, escríbeme dentro de los primeros 7 días y te devuelvo tu inversión completa, sin explicaciones y sin que sea incómodo.

Mary Cielo
Hola, soy Mary Cielo

He trabajado con marcas corporativas y con marcas personales, lancé un club de marketing, armé una agencia de marketing y he acompañado a clientes nacionales e internacionales. Eso me enseñó a ver los negocios desde varios ángulos: el de quien vende, dirige un equipo, responde por resultados y está empezando con muy poco.

Cuando conocí a Jesús, me siguió enseñando, aprendí a mirar de un modo diferente el emprender. El Señor me invitó a ver la comparación, la necesidad de reconocimiento, el deseo de controlar y algunas maneras de vender y comunicar que había aprendido sin cuestionarlas y que no reflejaban su carácter.

Raíces que dan fruto nació en ese proceso, mientras yo misma volvía a la Palabra y reconocía que el negocio, el equipo, las clientas y el fruto tampoco me pertenecen. Los administro durante el tiempo que Dios determine.

No escribí este devocional para que dependas de mis respuestas. Lo escribí como una mujer que sigue aprendiendo a conocer a Jesús, a rendir sus planes y a obedecer su Palabra también en medio de los negocios. Puedo caminar estos doce días contigo porque conozco el camino de regreso, no porque ya haya llegado.

Antes de comenzar

Cada día está pensado para 15 o 20 minutos, así que cabe antes de abrir el celular en la mañana o después de cerrar el negocio en la noche. Las clases en video son cortas y puedes verlas cuando te acomode.

Si un día no lo haces, no pasa nada. Los 12 días organizan el recorrido y no te ponen un plazo. Varias mujeres se toman tres o cuatro semanas y el material funciona igual, porque algunos temas piden quedarse más tiempo.
Apenas se confirma el pago recibes un correo con el enlace de descarga del PDF y el acceso a las clases en video. Suele llegar en menos de 5 minutos. Si no lo ves, revisa la carpeta de correo no deseado.
Sí a las dos cosas. Es un PDF, así que puedes leerlo desde el celular, la tablet o la computadora, y también imprimirlo y anillarlo si prefieres escribir a mano.

Muchas mujeres prefieren imprimirlo, sobre todo por el cuaderno de trabajo, que se aprovecha más escribiendo a mano.
Sí, siempre que ya estés administrando algo, aunque sea pequeño: una clienta, un producto, un servicio, una persona que te ayuda.

Los temas del devocional no dependen del tamaño del negocio. La comparación, el control y el miedo a obedecer aparecen igual cuando recién empiezas, y trabajar la raíz antes que el fruto suele ser más fácil que hacerlo después.
Sí, y es una de las mejores maneras de vivirlo. Por eso incluí la guía para recorrerlo en grupo, que viene incluida.

Cada persona necesita su propia copia, porque el cuaderno de trabajo es personal.
No. Es un devocional para emprendedoras.

El negocio es el contexto donde trabajarás identidad, ídolos, visión, delegación, comunicación, obediencia, orden y permanencia. Aquí no vas a encontrar estrategias, embudos ni plantillas. Su centro es Cristo.
No. Ningún devocional debería sustituir la Palabra, la oración ni la guía del Espíritu Santo.

Lo que este recorrido te ofrece son pasajes, preguntas y un espacio para buscar al Señor con más honestidad. El discernimiento se cultiva en comunión con Jesús y conforme a lo que Dios ya dejó escrito.
Sí. Está pensado para mujeres que ya venden, dirigen, atienden clientas o tienen responsabilidades reales.

La experiencia no elimina la necesidad de volver a Cristo cuando aparecen el control, la comparación o el afán. En algunos casos la vuelve menos evidente, porque una ya aprendió a funcionar sin preguntar y el negocio sigue caminando de todos modos.
"

Yo planté, Apolos regó,
pero Dios ha dado el crecimiento.

1 Corintios 3:6

Vas a seguir emprendiendo de todos modos. Vas a seguir vendiendo, decidiendo, atendiendo clientas y respondiendo mensajes, porque ese trabajo es tuyo y lo haces bien. Lo que estos doce días te proponen es revisar desde dónde lo estás haciendo, con la Palabra abierta y con tiempo suficiente para conversarlo con Dios antes de que la semana vuelva a empezar.

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