Mary Cielo con el devocional Raíces que dan fruto

Para emprendedoras cristianas

Raíces que dan fruto

Devocional y cuaderno de trabajo · 12 días

Estás emprendiendo, pero llevas el negocio como si todo dependiera de ti.

Un devocional de 12 días para dejar de sostener sola lo que Dios te ha llamado a administrar, y volver a Él antes de vender, liderar, delegar o decidir.

76 páginas en PDF 15 a 20 minutos al día Descarga inmediata
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Garantía de 7 días

Mary Cielo con el devocional Raíces que dan fruto

Nadie te dijo que administrar un negocio iba a mostrarte tanto de tu corazón

Escribes el precio de lo que vas a lanzar y algo se incomoda. Entonces lo bajas un poco, o lo regalas, o lo dejas para más adelante. Cuando alguien pregunta cuánto cuesta, lo dices con una explicación de más, como si el número necesitara justificarse. En algún momento se instaló la idea de que ponerle precio a algo que haces con amor le resta pureza, y desde entonces cobrar viene acompañado de una culpa pequeña que no termina de irse.

Con mostrarte pasa algo parecido. Tienes claridad sobre algo que podrías compartir, escribes el contenido, lo revisas varias veces y termina en borradores. La pregunta que aparece casi siempre es la misma: quién eres tú para decir eso. Y cuando por fin escribes que el Señor te sostuvo en algún proceso, lo borras antes de publicar, porque temes sonar intensa o que parezca que estás usando la fe para vender.

Después están las decisiones que llevan meses esperando. Dices que las estás orando, y muchas veces es cierto, porque hay temporadas en las que el Señor pide esperar y esa espera es obediencia real. En otras ocasiones, sin embargo, "lo estoy orando" resulta un lugar más cómodo que reconocer que tienes miedo de equivocarte. Distinguir una cosa de la otra es difícil justamente porque las dos usan el mismo vocabulario.

Vistas juntas, esas escenas tienen menos que ver con capacidad de lo que parece. Tienes ideas, tienes dones y probablemente ya avanzaste más de lo que reconoces. Lo que está en tensión es otra cosa: si tienes permiso para construir esto. Permiso para cobrar, para mostrarte, para querer crecer y para ocupar un lugar, sin que nada de eso te convierta en una mujer ambiciosa, orgullosa o menos espiritual delante de Dios.

Y hay algo más que cuesta ver, porque no suena a problema. Casi nada de lo anterior nace de algo malo en ti. Nace de cosas buenas que se fueron torciendo con el tiempo:

Tu reverencia por Diosse vuelvemiedo a avanzar
Tu deseo de integridadse vuelveculpa por vender
Tu humildadse vuelveesconderte
Tu prudenciase vuelvepostergación
Tu vocación de servirse vuelvedificultad para cobrar
Tu responsabilidadse vuelvecontrol

Por eso el trabajo no consiste en arrancarte esas cualidades, que son buenas y te han traído hasta aquí. Consiste en devolverlas a su lugar, y eso se revisa con la Palabra abierta y con preguntas concretas sobre tu negocio, no a fuerza de voluntad ni con un consejo de una sola tarde. Eso es exactamente lo que hacen estos doce días.

Escribí estas páginas primero para mí

Estaba dirigiendo, vendiendo y formando equipos mientras por dentro sabía que había dejado de consultar a Dios y había empezado a consultarme a mí misma.

Antes de conocer al Señor tomaba las decisiones desde mi entendimiento y desde lo que sabía hacer: qué estrategia implementar para que las ventas crecieran, de qué manera prospectar a más personas para cerrar. Todo eso, en sí mismo, está bien y sigue siendo parte del trabajo. Lo que cambia las cosas es el corazón desde donde se hace. Cuando lo que mueve es la aprobación, o simplemente el hecho de ganar dinero y no el de servir al Señor con los dones y talentos que nos ha dado, queremos que los resultados dependan de nosotras y no de lo que Dios ya nos dió en Cristo, y puede producir a través de nosotras para que el negocio crezca en su debido tiempo.

Cuando entendí eso, dejé de ver el negocio como algo que depende de mí para producir. Empecé a verlo más como un medio para seguir sirviendo al Señor mientras Él se encarga del fruto. Los dones y los talentos son para darle la gloria a Dios y servirle con excelencia.

Ahí me di cuenta de cuánto estaba dependiendo de las publicaciones, de la comparación y de la cifra que sentía que tenía que facturar cada mes. Y quiero aclarar algo, porque me parece importante: no estoy diciendo que dejes de mirar esas áreas. Toda emprendedora debería saber cómo están sus finanzas, hacia dónde apunta su negocio, cómo están sus clientas y qué es aquello que necesitan. Eso es parte de administrar bien. Lo que cambia es desde dónde lo miras: con el corazón desprendido del resultado y enfocado en seguir conociendo al Señor, de manera que aquello que ofreces sirva de verdad a esas personas y puedan ver el amor de Cristo en tus acciones.

Estos 12 días son ese camino, ordenado. Lo escribí para que tú no tengas que armarlo sola.

Mary Cielo

Para que no compres algo
que no era para ti

Es para ti si…
  • Ya emprendes, vendes, lideras, tienes clientas
  • Sientes que vendes con culpa, bajas el precio antes de que alguien lo cuestione o tratas de justificar tus acciones para no incomodar.
  • Te cuesta distinguir cuándo estás esperando en Dios y cuándo estás evitando decidir.
  • Notaste que tu responsabilidad se parece cada vez más al control, y terminas la semana agotada
  • Quieres vender y comunicar con honestidad, sin usar la fe como técnica de persuasión o manipulación.
No es para ti si…
  • Buscas estrategia, plantillas o tácticas de negocio, porque aquí no vas a encontrarlas
  • Quieres que alguien te diga qué decisión tomar en lugar de Dios
  • Todavía no tienes un negocio ni responsabilidades que administrar

Doce días con una misma estructura,
para que puedas quedarte en lo importante

Cada día está organizado igual, de manera que no tengas que decidir por dónde empezar. El recorrido sigue este ritmo:

01

Lees

+

Una reflexión breve que conecta la Escritura con un área concreta de tu negocio.

02

Vas a la Palabra

+

Cada día trae versículos, con la invitación a leerlos en su contexto y seguir buscando más en la Biblia.

03

Conversas

+

Encontrarás secciones para responder con sinceridad. No hay respuesta buena o mala, sino para ir a la Palabra y hablar con Dios sin respuestas preparadas.

04

Escribes

+

Un espacio para dejar por escrito qué necesitas rendir, ordenar, conversar o hacer.

Vista del devocional y el cuaderno de trabajo Raíces que dan fruto

De la raíz al fruto,
en cuatro etapas

Días 1 a 3

Regresar al origen

Reconoces tu identidad en Cristo, revisas qué está ocupando el centro y dejas que Dios confronte las ideas con las que aprendiste a emprender.

Día 1
Identidad. Volver a lo que Dios dice de ti y recordar que tu valor no depende de lo que el negocio produzca.
Día 2
Ídolos. Pedirle al Espíritu Santo que te muestre dónde has puesto tu confianza y qué compite por el centro de tu corazón.
Día 3
Alfarero. Reconocer las formas de pensar que el mundo moldeó en ti y dejar que Dios vuelva a formarte conforme a su voluntad.
Días 4 a 6

Visión y trabajo desde la comunión

Presentas delante del Señor lo que deseas construir, lo bajas al papel y revisas desde qué lugar estás avanzando.

Día 4
Visión. Presentar delante del Señor lo que quieres construir y recordar que Cristo es la roca antes de definir hacia dónde crecer.
Día 5
Aterrizar. Llevar una idea al papel, encomendarla a Dios y convertirla en un paso que puedas administrar.
Día 6
Avanzar. Trabajar con diligencia desde la comunión, cuidando que la prisa, el miedo o la comparación no sean el motor.
Días 7 a 10

Administrar lo que le pertenece a Dios

Trabajas delegación, comunicación, obediencia y orden en situaciones reales: tu equipo, tus clientas, tus cuentas y tus tiempos.

Día 7
Delegar. Reconocer tus límites, soltar cargas y aprender a formar a otras personas con responsabilidad.
Día 8
Comunicar. Hablar de lo que haces con gracia y claridad, sin esconderte y sin manipular para obtener una respuesta.
Día 9
Obediencia. Conocer mejor la voz de Jesús, rendir tu voluntad y obedecer lo que Dios ya dejó escrito en su Palabra.
Día 10
Orden. Administrar tiempo, procesos, cuentas y responsabilidades como parte de la mayordomía.
Días 11 y 12

Permanecer y expandirte con raíz

Vuelves a Cristo tanto cuando el fruto tarda como cuando llega, recordando que tú administras y Dios da el crecimiento.

Día 11
Permanecer. Aferrarte a Cristo cuando el fruto tarda y preparar el corazón para atravesar cada temporada.
Día 12
Expansión. Pensar en crecimiento fortaleciendo primero la raíz, el carácter, el orden y la obediencia.
Vista previa del devocional

Lo que puede empezar a cambiar
en la forma en que decides

Ningún devocional garantiza un cambio, porque eso es obra del Señor y de lo que cada una haga con lo que va reconociendo. Lo que sí puedo decirte es hacia dónde apunta el trabajo de estos doce días y qué frases suelen dejar de sonar igual.

Identidad
“Si no vendo, quizá no soy buena.”
Las ventas me dan información, no identidad.
Dinero
“Cobrar me hace sentir culpable.”
Puedo vender a un precio justo por un trabajo honesto.
Dirección
“Necesito estar segura del todo para avanzar.”
Puedo dar el próximo paso con fe, sabiduría y responsabilidad.
Control
“Si yo no lo hago todo, se cae.”
Puedo trabajar con responsabilidad sin vivir como si todo dependiera de mí.
Comparación
“Ella ya avanzó, yo voy tarde.”
Puedo honrar mi proceso sin copiar el ritmo de otra.
Crecer
“Querer crecer tal vez está mal.”
Crecer no es malo si el corazón, el orden y la obediencia crecen también.

Todo lo que incluye
Raíces que dan fruto

Raíces que dan fruto, devocional, cuaderno y Biblia

Devocional: Raíces que dan fruto

Doce capítulos sobre identidad, ídolos, visión, trabajo, delegación, comunicación, obediencia, orden, permanencia y expansión, cada uno conectado con un área concreta de tu negocio.

🎁 Regalo incluido

Una clase en video por cada uno de los 12 días

Grabé una sesión corta para cada día, con una presentación, donde profundizo en el tema, te comparto de dónde sale la reflexión y cómo la he ido aterrizando en decisiones reales. Puedes verlas antes o después de tu tiempo con Dios, según te acomode.

Clase en video
🎁 Regalo incluido

La guía imprimible de una página

Las doce preguntas centrales en una sola hoja, para imprimir y tener a la vista mientras trabajas.

Guía imprimible de una página
🎁 Regalo incluido

La guía para recorrerlo en grupo

Cómo hacer los 12 días con tus amigas o con tu equipo, con sugerencias para conversar las preguntas sin que nadie se sienta expuesta.

Guía para recorrerlo en grupo
🎁 Regalo incluido

Cómo decidir sin paralizarte

Para avanzar con seguridad. Este recurso nació como bono de otro programa, pero lo incluyo aquí porque es exactamente lo que falta cuando la reflexión ya está, y el siguiente paso no llega.

Miedo a elegir Dudas constantes Exceso de análisis Perfeccionismo disfrazado de prudencia
Cómo decidir sin paralizarte

Precio de lanzamiento

$17 USD

Cuesta menos que un libro, y este trae además el cuaderno de trabajo y las clases en video. Puedes acceder de inmediato.

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Entrega inmediata al correo

7
días

Si no era para esta temporada, te devuelvo tu dinero

Ábrelo, léelo, escribe en él y mira las clases. Si sientes que no era para ti o no era para ahora, escríbeme dentro de los primeros 7 días y te devuelvo tu inversión completa, sin explicaciones y sin que sea incómodo.

Mary Cielo
Hola, soy Mary Cielo

He trabajado con marcas corporativas y con marcas personales, lancé un club de marketing, armé mi propia agencia y he acompañado a clientes nacionales e internacionales. Eso me enseñó a ver los negocios desde varios ángulos: el de quien vende, el de quien dirige un equipo, el de quien responde por resultados y el de quien está empezando con muy poco.

Cuando conocí a Jesús, me siguió enseñando, aprendí a mirar de un modo diferente el emprender. El Señor me invitó a ver la comparación, la necesidad de reconocimiento, el deseo de controlar y algunas maneras de vender y comunicar que había aprendido sin cuestionarlas y que no reflejaban su carácter.

Raíces que dan fruto nació en ese proceso, mientras yo misma volvía a la Palabra y reconocía que el negocio, el equipo, las clientas y el fruto tampoco me pertenecen. Los administro durante el tiempo que Dios determine.

No escribí este devocional para que dependas de mis respuestas. Lo escribí como una mujer que sigue aprendiendo a conocer a Jesús, a rendir sus planes y a obedecer su Palabra también en medio de los negocios. Puedo caminar estos doce días contigo porque conozco el camino de regreso, no porque ya haya llegado.

Antes de comenzar

Cada día está pensado para 15 o 20 minutos, así que cabe antes de abrir el celular en la mañana o después de cerrar el negocio en la noche. Las clases en video son cortas y puedes verlas cuando te acomode.

Si un día no lo haces, no pasa nada. Los 12 días organizan el recorrido y no te ponen un plazo. Varias mujeres se toman tres o cuatro semanas y el material funciona igual, porque algunos temas piden quedarse más tiempo.
Apenas se confirma el pago recibes un correo con el enlace de descarga del PDF y el acceso a las clases en video. Suele llegar en menos de 5 minutos. Si no lo ves, revisa la carpeta de correo no deseado o escríbeme a [tu correo] y te lo reenvío. Ajusta este texto a tu proceso real de entrega.
Sí a las dos cosas. Es un PDF, así que puedes leerlo desde el celular, la tablet o la computadora, y también imprimirlo y anillarlo si prefieres escribir a mano. Confirma esto según cómo esté armado tu archivo.

Muchas mujeres prefieren imprimirlo, sobre todo por el cuaderno de trabajo, que se aprovecha más escribiendo a mano.
Sí, siempre que ya estés administrando algo, aunque sea pequeño: una clienta, un producto, un servicio, una persona que te ayuda.

Los temas del devocional no dependen del tamaño del negocio. La comparación, el control y el miedo a obedecer aparecen igual cuando recién empiezas, y trabajar la raíz antes que el fruto suele ser más fácil que hacerlo después.
Sí, y es una de las mejores maneras de vivirlo. Por eso incluí una guía con sugerencias para recorrerlo en grupo.

Cada persona necesita su propia copia, porque el cuaderno de trabajo es personal. Si son más de cinco, escríbeme a [tu correo] y vemos un precio para el grupo. Decide si quieres ofrecer esto.
No. Es un devocional para emprendedoras.

El negocio es el contexto donde trabajarás identidad, ídolos, visión, delegación, comunicación, obediencia, orden y permanencia. Aquí no vas a encontrar estrategias, embudos ni plantillas. Su centro es Cristo.
No. Ningún devocional debería sustituir la Palabra, la oración ni la guía del Espíritu Santo.

Lo que este recorrido te ofrece son pasajes, preguntas y un espacio para buscar al Señor con más honestidad. El discernimiento se cultiva en comunión con Jesús y conforme a lo que Dios ya dejó escrito.
Sí. Está pensado para mujeres que ya venden, dirigen, atienden clientas o tienen responsabilidades reales.

La experiencia no elimina la necesidad de volver a Cristo cuando aparecen el control, la comparación o el afán. En algunos casos la vuelve menos evidente, porque una ya aprendió a funcionar sin preguntar y el negocio sigue caminando de todos modos.
"

Yo planté, Apolos regó,
pero Dios ha dado el crecimiento.

1 Corintios 3:6

Vas a seguir emprendiendo de todos modos. Vas a seguir vendiendo, decidiendo, atendiendo clientas y respondiendo mensajes, porque ese trabajo es tuyo y lo haces bien. Lo que estos doce días te proponen es revisar desde dónde lo estás haciendo, con la Palabra abierta y con tiempo suficiente para conversarlo con Dios antes de que la semana vuelva a empezar.

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